Casa Enlatada

Contenedores marítimos, construcción alternativa y varios etcéteras

Casas diminutas (Parte 2) – ¿Los locos son ellos o nosotros?

Lo prometido es deuda, acá sigo con el segundo post sobre las mini-casas. Si usted recién cae por aquí y no leyó el post anterior sobre el tema, éste es el link.

Venía hablando sobre el Movimiento de Casas Diminutas que se ha vuelto cada vez más popular en EEUU. Casas realmente diminutas. Algunas son de apenas 10 metros cuadrados, otras, “de lujo” pueden tener hasta 40 metros cuadrados. Cuando una ve las fotos, se pregunta cómo hace esa gente para vivir en tan poco espacio. Pero los números pueden engañarnos.

40 mts cuadrados ocupan un espacio de 8 por 5 (o, en la mayoría de los casos yankis, dos pisos de 4 por 5). Y eso es chico, aunque más de un montevideano me dirá que ellos sobreviven con 3 niños en un apartamento de ese tamaño. Pero en realidad es chico.

Igual acá en Uruguay estamos acostumbrados. Los que construyen edificios no nos dejan mucha alternativa.

Una cocina de 2 x 2, un baño de 1.20 x 2, un estar de 3 x 4, un cuarto ‘de matrimonio’ de 3 x 3, un cuarto para los nenes de 2.5 x 3 (dos si tiene suerte). El típico apartamento del Banco Hipotecario, que nos venden a pagar en 30 años a precio de mansión de Carrasco (al final pagás como 100.000 dólares por ese palacio de menos de 40 metros cuadrados).

Si, más de 100.000.

Conejeras (perdón, edificios del BHU) en la Rambla Sur de Montevideo

Haga la cuenta. Cuota promedio: 6.000 pesos o 350 dólares, son 4.200 dólares al año, son 105.000 dólares en 25 años, más los colgamentos. Una verdadera ganga, como supo decir Les Luthiers.

Vivimos en conejeras por necesidad o por resignación. Y la mayoría sueña con una casa más grande, con espacio para recibir visitas y para que los niños jueguen.

Bueno, los yankis del Tiny House Movement vivían en casas con todo el espacio con el que nosotros siempre soñamos, y sin embargo se mudaron a lugares mucho más chicos. Muchísimo más chicos. Es difícil de entender si una no entiende la filosofía de vida que hay detrás de un cambio tan radical.

Casa diminuta con garage abajo

Intentaré explicarla en éste post, comparandola con la mentalidad promedio uruguaya. Hay más puntos de contacto en los dos estilos de vida de los que se puede sospechar a primera vista, y la locura está repartida pareja entre ellos y nosotros. La diferencia principal radica en que ellos tienen claro por qué hacen lo que hacen, y optaron por vivir así.

Nosostros, en muchos casos, vivimos en casas chicas por necesidad, y lo más triste es que nuestras conejeras están horriblemente mal diseñadas y suelen ser de mala calidad, asi que vivimos chico, y vivimos incómodo.

Y hay que reconocerles a los yankis una virtud: saben hacer casas lindas. Di-vi-nas.


Mini-cabaña en un lago


Ahora, ¿qué hizo esta gente de las casas diminutas?

Básicamente, vivir con menos. Vivir más simple. Desprenderse de la mayoría de sus posesiones materiales y mudarse a casas mucho más chicas, más baratas, más fáciles de limpiar y de mantener.

¿Por qué? Bueno, mucha gente perdió sus casas cuando la debacle del mercado inmobiliario yanki, o se encontró trabajando 16 horas por día para poder pagar una hipoteca por una casa que ya no valía un millón de dólares, sino que valía la cuarta parte. Una hipooteca que iban a tener que seguir pagando hasta que tuvieran como 70 años.

¿Por qué esa última parte me suena conocida? Ah, claro: pica Banco Hipooooootecario.

También hay mucha gente que quiere disponer de más dinero para viajes y darse los gustos, otra gente quiere alejarse del ruido de las ciudades. Gente que quiere tener un huerto o un jardín, o tener un bosque cerca para sacar a pasear al perro.

Y por supuesto, está toda la gente preocupada por el consumismo y a lo que nos ha llevado, gente preocupada por la ecología, por los efectos que los humanos estamos teniendo en el medio ambiente y en el clima.

En este movimiento hacia una vida más chica y más simple hay de todo. Pero todos coinciden en que para poder mudarse y cambiar de vida tuvieron que repensar muy bien lo que estaban haciendo, lo que era su vida cotidiana. Y tuvieron que optar por deshacerse de muchas cosas materiales. Y sus vidas cambiaron. Cambiaron un montón.

Y no es fácil, para los uruguayos sería dificilísimo hacer algo así.

Les propongo pensar un poco en cómo somos los uruguayos en nuestra relación con las cosas materiales, a ver si coinciden conmigo:

La cabeza del uruguay@ medi@

Nuestra manera de pensar con respecto a las cosas materiales (por lo menos la de aquellos que, como yo, pertenecemos a la vieja guardia), es la de que “hay que cuidar”. Yo me crié en una época (los ’80) en que todo era caro y costaba mucho trabajo adquirirlo. No era como ahora, que los electrodomésticos son baratos y te los venden en 12 cuotas sin recargo. Antes había que ahorrar. Mucho. Y después cuidar. También mucho.

Ahora se vive mejor, porque hay mejores sueldos y porque los electrodomésticos y la ropa han bajado mucho de precio. También han bajado en calidad, amén de que ahora tenemos un millón de cosas que no existían hace 15 o 20 años. Desde las teles de pantalla plana, pasando por los dvds y los microondas y las montañas de cosas para la cocina (tostadora, cafetera, multiprocesadora, puff, la lista sigue y sigue).

Asi que ahora podemos comprar muchas más cosas. Pero los que fuimos criados “a la antigua” tenemos un problema enorme para adaptarnos a esta nueva tendencia “consumista” del use y tire, del cambie lo viejo por algo más moderno.

El parrillero en el fondo, otro sueño del uruguayo medio

¿El resultado? La mayoría de las casas uruguayas están invadidas por montañas de cosas nuevas, y las viejas se guardan.

SE GUARDAN.

Minga que le vas a decir a una madre (como yo tuve la irreverencia de hacer) que le vas a tirar la mitad de las porquerías que tiene amontonadas y que no sabe ni para qué sirven. Casi infarta mi vieja. Cómo tirar, ¡jamás! Hay que ver, revisar, pensar y repensar… y deeeeeee reeeeepente, si los vientos son favorables, la convencés de que tire (mejor decile que lo vas a donar), que “se desprenda” de dos o tres cacharpas inútiles. Y no pida más, que ese tirar tres cosas ya fue tremendo sacrificio.

Me costó un montón convencerla de que las cosas que no se usan, mejor “dejarlas ir”. Porque esa es la expresión ideal para usar con una madre. Nada de “tirar”. Desprenderse suena mejor (y aún esa palabra es difícil de aceptar). Y no es porque nuestra mentalidad sea asquerosamente materialista. Es como decía más arriba, la gente fue educada para valorar las cosas y cuidarlas. No para tirarlas cuando ya no cumplen ninguna función.

Hasta que un día ocurre algo que te hace repensar las cosas.

Te sentás y te ponés a ver qué tenés y decidís tirar. A mí me pasó debido a una mudanza (si les interesa la historia, hay un post entero en el que hablo del asunto, “De cómo una mudanza te hace repasar tu vida“).

Un día te encontrás con que te mudás de vuelta a tu pago, a la casa de tu madre, y que todo el espacio que tenés para guardar tus porquerías son 12 metros cuadrados (vieron que fino lo hice sonar), en un galpón todo coqueto, pero igual mide 3 por 4. Entonces, una se pone a revisar y tirar. Y tira. Y sigue tirando. Y no puede creer la cantidad de cosas que tiró, y la cantidad de cosas que todavía le quedan en la vuelta.

Yo hice ese proceso por elección. Mudarme fue una elección, deshacerme de todo lo que no usaba fue una elección. El movimiento de casas diminutas me ayudó mucho a hacerlo. A ver que las cosas que juntamos son en su enorme mayoría cosas inservibles que no hemos usado en años, pero que guardamos ‘por las dudas’, por si un día las usamos, por sentimentalismo.

Pequeña cabaña en el bosque

Pequeña cabaña en el bosque

Los uruguayos tenemos un pegote con las cosas materiales que mamita que lo tiró (esa expresión tan moderna no es mía, es de Darwin Desbocatti). Cómo nos cuesta tirar, la pucha. Si, a usted también. Haga la prueba:

– Trate de hacer una lista mental de todos los electrodomésticos de su casa. O trate de contar a memoria cuántos pares de zapatos y chancletas tiene, o cuantas ollas y sartenes hay en su cocina.

Lo más probable es que no le acierte. Seguro se olvida de alguno.

No sabemos ni lo que hay en la casa. Tampoco sabemos cuando fue la última vez que usamos algunas de esas cosas. Lo que sí sabemos, la inmensa mayoría de nosotros, es que esas cosas HAY QUE GUARDARLAS.

Si o si. Porque van a servir para algo, alguuuuuuuuuuuun día. Una mentira grande como una casa. Pero que compartimos casi todos, como parte de la identidad nacional.

Que se entienda, esto no es una apología de “vaya y tire todo lo que no use”. Cada quien es libre de acumular todas las cosas que se le antoje.

Lo que intento decir es: estos yankis de las casas diminutas no están tan locos, la mayoría de nosotros tampoco usa ni la décima parte de las cosas que tiene en la casa. Y librarse de ellas es un proceso mucho menos doloroso de lo que parece. No es necesidad, pero se puede hacer y no resulta tan traumático. Yo lo hice.

Y mi pobre madre estaba preocupadísima por mi idea de los contenedores (porque ella se muda conmigo). ¿Dónde ibamos a poner todas las cosas en la casa nueva? Ahí fue cuando yo le dije que pensaba tirarle la mitad de los muebles. Pobre mujer, palideció. Las cosas que le hago pasar.

Pero ha tenido meses para reflexionar, y aún tiene dos años más por delante antes de que yo pueda armar la casa nueva y nos mudemos. Asi que tiene dos años para resignarse y desprenderse de montones de cosas.

Lo bueno es que como al mes de esa primera conversación estuvimos haciendo una lista de las cosas que ella quiere conservar si o si, y la lista es cortita, tan cortita que todo lo que de verdad quiere guardar entra en el cuarto de ella y sobra lugar. ¿Increible, no?

Casa estilo sureño (hecha por Tiny Texas Houses)

Casa estilo sureño (hecha por Tiny Texas Houses)

Mi punto es este:

Si usted quiere hacerse una casa con contenedores, va a tener que resignarse a una de dos opciones:

– se pone ya a jugar al 5 de oro (o cualquier método alternativo, de preferencia legal, que se le ocurra para ahorrar) para conseguir la plata necesaria y se hace una casa con tres contenedores

– o se resigna a que la base de su nueva casa es un excelente diseño. Solo (reitero, sooooolo) con un EXCELENTE diseño se puede hacer una casa con un solo contenedor que resulte cómoda para vivir.

Y excelente diseño no significa plata. Significa ponerle cabeza. Significa leer y pensar mucho, y hacer muchos planitos. Y medir los muebles y hacer listas de las cosas que quiere guardar y las que va a tener que tirar.

Porque la casa va a tener 30 metros cuadrados o poco más (dependiendo de si le hace un anexo de alguna especie o no). Asi que va a tener que elegir qué le va a poner adentro. Una casa finita y larga restringe mucho las opciones para acomodar los muebles. No es como mudarse de una casa para otra, con habitaciones más o menos cuadradas y varias opciones para distribuir los muebles de las habitaciones.

Acá es distinto. La clave es planear de antemano cada detalle. CADA INFIMO DETALLE. Puede parecer exagerado, pero es verdad.

Ahora, no desespere. Como siempre digo, en internet está todo, tooooooooodo.

Desde excelentes y simples métodos que puede usar para diseñar, hasta montones de ideas de gente que vive en espacios pequeños con mucho confort. Y se pueden conseguir muchas buenas ideas mirando por ahí.

Judith Mountain Cabin: Cabaña inspirada en una torre de vigilancia de incendios (del Servicio Forestal de USA)

Les prometo que mañana la sigo. Habrá que hacer un tercer post sobre casas chiquitas, que todavía no les mostré casi nada de las ideas fantásticas que se pueden copiar de esas casas. Porque son una belleza (¿qué? Ya dije eso muchas veces en los últimos post, bueno, bueno, recuerden que yo estoy enamorada de ellas, que se le va a hacer)

Hasta mañana, entonces.

———–

LINKS (infaltable, ¿no?)

Más información y fotos de la increible Judith Mountain Cabin: una cabaña inspirada en una torre de vigilancia de incendios del tipo usado por el Servicio Forestal de EEUU en los años ’30 y ’40

http://www.prairiewindarch.com/award.html – Excelentes fotos

– Artículo en Tiny House Design (con los planos) – http://www.tinyhousedesign.com/2009/01/25/cabin-modeled-after-fire-tower/

http://dornob.com/look-out-old-fire-towers-into-modern-mountain-homes/

Otra enpresa creando unas casas increibles, con materiales reutilizados de graneros y casas viejas que fueron demolidas. Tiny Tezas Houses. Tienen un montón de fotos fenomenales en la página de Facebook: http://www.facebook.com/tinytexashouses?ref=ts&fref=ts

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4 comentarios el “Casas diminutas (Parte 2) – ¿Los locos son ellos o nosotros?

  1. Fabio Freitas
    18 abril, 2012

    Simplemente me gusta como relatas, continúa asi…

    • Inés I.
      19 abril, 2012

      Gracias. Varias personas me han dicho que escribo raro (o poco-convencional, si querés decirlo fino), pero que igual les gusta como redacto.
      Me da un montón de trabajo armar algunos post, la verdad sea dicha. Más que nada por mi manía de irme por las ramas y distraerme con cualquier cosa interesante que se me cruza en el cyber-camino.
      Ahora mismo estoy con un post sobre cocinas a leña tipo europeo y yankis, que lo empecé hace como tres días, y me va a llevar como tres más, calculo yo.
      Escribo un poquito, busco un link, busco fotos (y mi mente se pieeeeeeerde en las páginas que me saltan)… Encuentro (y leo, obvio) blogs de lo más interesantes que hablan de otra cosa que mi tema actual, pero resultan irresistibles… En fin, una máquina de irme por las ramas.
      Pero algo medianamente decente va a salir (espero :)

  2. Laura
    17 julio, 2012

    Es excelente tu blog. Lo encontré por lo de las estufas a leña de alto rendimiento, luego fui a los materiales de construcción, los gatos (yo tengo 3 y no tengo más porque no puedo)… en fin. Todos tus posts me gustan, me siento identificada y me dejan cosas positivas. Planeo leerlos todos. No se si ya contaste si te hiciste el contenedor, como te fue con la estufa (no llegué al final), pero si no lo hiciste por favor escribí sobre eso, estoy re intrigada!

    • Inés I.
      17 julio, 2012

      Hola Laura, gracias por comentar y por la buena onda.
      Al contenedor todavía no lo he hecho, pero estoy más cerca (como 7.000 dólares más cerca, y tengo el terrenito, además). Pero me falta un rato ahorrando todavía, antes de poder arrancar a armar algo todavía (por mis cuentas, tengo que tener por lo menos 20.000 dólares para poder hacerlo completo).
      Todavía no sé bien si voy a terminar armando un contenedor o una construcción convencional aplicando todo eso de la orientación solar pasiva, las ideas de la permacultura, y demás. Es más barato armar una casa con materiales convencionales en éstos días, y sobre todo, mi madre está teniendo muchos problemas para desplazarse, asi que una casa super angosta complica mucho al momento de diseñar pensando en que sea cómoda para ella moverse.
      Asi que en esas ando, meta juntar peso sobre peso y con el diseño sin definir todavía.
      En cuanto al blog, lo tengo medio parado por el momento, básicamente porque terminé de escribir sobre los temas que quería compartir, y aunque me quedan algunas cosas en el tintero, son menores, asi que me he dedicado a hacer otras cosas en la computadora y lo tengo medio dejado de lado por el momento. Pero hay suficientes post escritos como para que la gente se entretenga unas buenas horas leyendo antes de cubrirlo todo. En el índice hay links a los post en orden cronológico (ayuda leerlos en orden porque muchas veces menciono cosas en un post y las doy por sabidas, porque ya las comenté en otro anterior).
      Bueno, muchos saludos, y me alegro que te entretengas leyendo.

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Esta entrada fue publicada el 14 septiembre, 2011 por en Casas diminutas.

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