Casa Enlatada

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Noticia de último momento: ¡Quinta! (puffffff)

Aviso previo: éste post fue escrito pensando en mis amigos y conocidos, que tienen el suficiente conocimiento sobre mi persona (y mi amor por la vagancia) como para apreciar la magnitud de esta noticia.

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Siiiiiiiiiii… No podía evitar compartir esta rutilante noticia con ustedes: hoy empecé una quinta. Sip, UNA QUIIIIINTAAAA :)

Bueno, supongo que llamar “QUINTA” a mi pequeña aventura de hoy es realmente un poco desfachatado de mi parte. Pero ustedes ya conocen mi estado casi permanente de dejadez natural y vagués crónica, asi que me imagino que aunque solo tenga un metro cuadrado, me voy a permitir decir que hoy empecé una quinta.

Mejor les doy la definición de QUINTA (en lenguaje Inesita), si no se van a hacer una idea equivocada:

QUINTA: Extensión de terreno del tamaño de una cama de una plaza (con mucha indulgencia), invadida en su mayor parte por flores silvestres y demás yuyos autóctonos y cardos espinosos (cardos REput%&#ç%… grrrr)

-perdón, fué un lapsus-

decía, QUINTA: Tierra negra llena de yuyos Vravvvvos (si así, con V) y margaritas amariyyyyyyyas y hormiguitas (puff… no tengo que aclararles que misia-torpe metió la pata justo justo arriba del hormiguero, asi que las muy repodrídas aprovecharon la volada y me picaron los tobillos.  Bichas de porquería… grrrrr y más grrrr)

-upss, sorry de nuevo-

Les decía: QUIIIIIIIIIIIIIIIN-TAAAAA: pedacito diminuto de terreeeeeeeeeeeeeeeno, algo complicadito, en el cual una mujer inexperiente (pero muy optimista) intentará hacer que crezcan tres o cuatro verduras comestibles.

Puff… lo hice, lo logré, escribí la definición completa, cómo estamos hoy ¿eh? Dispersa lo que se dice dispersa… que la tiró.

Tooooodo ese terreno podría ser una quinta…si la dueña fuera otra, no yo

Dicho en criollo, hoy fui al terreno, escarbé con una palita de jardinero un poco por acá y otro por allá, tuve un par de desencuentros con unas plantas desconocidas llenas de espinas (¡malditas!), tuve otros desencuentros con un par de hormigas ofendidas de que les pisara el rancho, y al final (luego de mucho resoplido y varias palabritas que harían sonrojar a un marinero) enterré con todo cuidado una cantidad (creo que demasiado grande) de semillas, “pesqué” agua del pozo con un jarro atado a una piola, regué cuidadosamente mi creación… y voilá, ahora hay como un metro cuadrado de terreno al que yo llamo grandilocuentemente “mi quinta”.

No hay palabras para describir mi creación. No hay modo de que les pueda explicar cómo se ve después de media hora de denodado esfuerzo. Para empezar, ese metro cuadrado sigue teniendo todas las margaritas amarillas (los cardos y sus espinas presentaron suficiente batalla, qué necesidad tenía de andar arrancando flores, las acelgas pueden crecer acompañadas, o no?). En segundo lugar, las verduras que planté no son muy variadas. Solo planté choclos, acelgas, zapallo calabacin y zapallitos… asi que hay que ser rostrudo para llamar a eso una quinta, pero bueno…

He de confesarles que éste no es mi primer intento. Hace un par de veranos compré mudas de tomates y morrones, y semillas de zapallito, hice laboriosamente un par de agujeritos, y los planté alegremente en el jardín del frente en mi casa de Montevideo. Pero se negaron a crecer, vaya a saber por qué. Las mudas que le dí a mi vecino de al lado crecieron de lo lindo y dieron tomates y todo… las mías, NADA. Se negaron rotundamente. Sospecho que la tierra no era demasiado buena, y si a eso le sumamos que yo me olvidaba de regarlas la mitad de los días, bue… Cosas de la horticultura de principiantes.

Pero no ha nacido tarea que me derrote. Dios mío, se ve que hoy me levanté grandilocuente (como Miguelito el amigo de Mafalda cuando tenía “esos días” en los que se levantaba pedante).

Miguelito y su ego, según el genial Quino

En fín, sigamos.

La verdad sea dicha, llevo años prometiéndome que cualquier año de estos me pongo las pilas, pero de veras de veras, y planto un par de verduras con todo cuidado, para que crezcan. Pero jamás lo encaro.

Asi que este año decidí aprovechar que compré el terreno y que justo es primavera (y según mi padre y otros quinteros amateur, es la época justa para plantar). Y arranqué con un proyecto que he querido hacer hace mucho: plantar verduras y (con algo de suerte) verlas crecer (y transformarse en pascualinas y tortas de zapallitos, ustedes se imaginarán)

La cosa (intentaré hacer el cuento lo más civilizado posible) es así:

1) Me fuí hasta una semillería y conseguí semillas de las plantas más fuertes y garrudas que pude encontrar.

No se crean que el maíz y los zapallos fueron elegidos porque yo tenga un especial amor por ellos (aunque los dos me gustan). Fueron elegidos porque necesitan poca agua y pocos cuidados (no como los blanditos de los tomates y los morrones que hay que andarles encima o no crecen).

2) Munida de dos palitas de jardín (de esas de mano, no se vayan a pensar que ando cargando palas de verdad, de las grandes… mucho trabajo), decía, metí las dos mini-palas (naranjas, preciosas) en la mochila, junto con un tarro con asa y una cuerda, más las semillas, obvio… y arranqué para el terreno.

3) Una vez allá me fumé el infaltable pucho, me llené los pulmones de aire puro (y los ojos con la vista excelente de los cerros), y elegí el lugar para la super-quinta. Lo más cerca que pude del pozo de agua. Al lado de la higuera, que sigue rozagante y llena de hojas, para los malpensados (o sea, el Texe) que la trataron de deshidratada en un comentario de un post anterior.

4) El resto del cuento es demasiado bochornoso para hacerlo largo. En resumen: después de arrancar como 15 cardos, tener un encuentro cercano (algo desagradable) con unas hormigas indignadas y con una planta con pinta de mosquita muerta (pero con espinas finitas que son una pesadilla)… logré remover como un metro cuadrado de tierra y plantar esperanzadamente mis recién adquiridas semillas.

5) Siguiente paso, ir al pozo a sacar agua. Mi abundante experiencia como dirigente scout fue de gran ayuda al momento (crucial) de andar pescando agua con un tarrito y una cuerda. ¡Que nudo! ¡Qué precisión en el lanzamiento del tarro al agua! Una maravilla. Y misión cumplida, semillas recién plantas convenientemente regadas para que puedan germinar (como nos enseñó la maestra, con sus maravillosos germinadores llenos de algodón).

Yo creí que me iba a costar más trabajo. Pero no, fue divertido a pesar de las espinas y las hormigas. El asunto es que ahora tengo una quinta (que haría arrastrarse de risa a cualquier plantador medianamente serio).

No se vayan a pensar ni por un segundo que se parece en algo a una quinta común. Pero mi quinta no se acompleja.

La mía es una quinta “natural” (o sea, una quinta donde a los pastos y margaritas silvestres se les permite convivir pacíficamente con las verduras, faltaba más).

Mi quinta es un experimento científico, que demostrará (si las semillas y los dioses de la lluvia quieren) que las verduras pueden crecer igual aunque las plante una vaga de novela y las rodeen los pastos y las flores de campo.

La foto es vieja, pero háganse la idea :)

La próxima vez que vaya al terreno a regar y a ver si asoma alguna hojita de algo, saco fotos actualizadas para que se puedan arrastrar de risa con conocimiento de causa.

Esta historia continuará, salú…

Postdata: las partes en cursiva las escribió mi lado modesto, pero no se dejen engañar por semejante humildad (yo sigo creyendo que soy una genia :)

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08 Set 2011: Reporte de último momento :)
Hoy visité la quinta para ver qué tal les había ido a mis semillas con la falta de agua y las hormigas.
Lamento informar que la mayoría parece haberse negado (¡cuando no!) a germinar. Peeeeero algunas nacieron: tengo como 4 o 5 choclos, unas hojas que creo que son zapallitos (pinta de yuyo no tienen) y en el “cantero” de las acelgas hay un montón de hojitas (de dos formas distintas, ni idea cuales son acelgas y cuales yuyos, jeje)
Además tuve que enderezar la higuera (que el viento la había torcido), y planté unos porotos preciosos (gentileza de mi padre), que se supone son chauchas asi que los planté cerca del tejido para ver si se enredan ahí.
En resumen, esta quinta está de lo más emocionante. Como una película de misterio, pero con verduras y hormigas y sequía (o lluvia) como protagonistas… qué más se puede pedir :)

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23 Feb 2012: El resultado final :(

Tengo el penoso deber de informarles que la sequía que ha asolado nuestros campos (como estoy con la prosa criolla, que la tiró), bueno… digámoslo por lo claro: Al clima de porquería este se le ocurrió pasarse casi dos meses sin llover. Ni falta que hace aclarar más nada. Mientras hubo agua en el pozo del rincón, las plantitas siguieron creciendo. Terminada el agua, terminado el crecimiento.

Los maices alcanzaron un crecimiento hasta mi rodilla, los porotos ni eso. Nació un solo zapallo. En fin… yo no lo llamaría un fracaso porque pude comprobar que ni las hormigas se comen las plantas, ni la vecindad con otros yuyos las afectan. Pero si no hay agua sonaste. La quinta de mi padre (mismas semillas y plantas, él tiene riego porque es en el fondo de la casa y tiene agua potable), bueno, la quinta de él floreció y todos ligamos algún zapallito. En un par de años, cuando esté instalada por allá, me dedicaré a “Quinta 2 – La revancha” :)

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PD: El terreno en marzo de 2014

Solo para los que tengan curiosidad, así se ve mi terreno (y la quinta frustrada) hoy: lleno de chilcas. La naturaleza ha reconquistado el terreno. No puedo negar que me gusta :)

20140318_mi terreno 008

20140318_mi terreno 023

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3 comentarios el “Noticia de último momento: ¡Quinta! (puffffff)

  1. Loca, realmente me encanto tu Blog. Los meses que has volcado de investigaciones saltan a la legua. Yo llevo tambien muchismo tiempo buscando alternativas y ando como las tuyas. Me vuelco a los contenedores … pero tambien me apasiono el concepto de los EarthShip y estoy buscando como hacerlo a la uruguaya (tal vez con un contenedor como base!!) .. Bue te tire otras ideas. Suerte en tu huida del sistema para 33!! .. yo pienso hacer lo mismo pero tan lejos como el laburo me lo permite (me voy para ciudad de la costa). Buena Suerteeeee !!!

    • Inés I.
      24 octubre, 2011

      ¡Gracias! Había visto esas casas enterradas (yo, con total irreverencia, las llamo “los agujeros hobbit” en mi cabeza, no sabía que se llamaban Earthship). Bueno para ahorrar energía pero requieren muuuucha cabeza para diseñarlas bien (por lo de que tengan suficiente luz y ventilación). Si pensás usar contenedores, te puede interesar darle una mirada a éste post sobre proyectos ajenos. Ahí hay links a los proyectos de Larry (casa parcialmente enterrada) y a otro blog (Living in a Tin Can) que derecho viejo es una casa entera enterrada.
      Ah, y dale una bichada en Youtube a un proyecto de Ecobarrio en Argentina que se llama “Ecobarrio Villa Sol”. Ellos tienen unas casas octogonales con diseños muy interesantes, y hacen techos tipo cúpula como los que se ven en uno de los videos de Earthships. Techos verdes tipo cúpula, hay uno de los videos en el que explican cómo los hacen (son cortos, pero dan una idea clara del diseño que usaron).
      Mucha suerte con tu mudanza a Ciudad de la Costa (y si hacés una casa enterrada, espero que recibas visitantes chusmas que no puedan resistir la curiosidad de ver la casa, porque seguro que yo querría verla :)

  2. Pingback: Quinta 2.0 (Parte 1): La revancha | Casa Enlatada

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Esta entrada fue publicada el 24 septiembre, 2011 por en Huerta y jardines, PERSONAL.

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