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Quinta 2.0 (Parte 1): La revancha

Buenas y santas. Acá ando, con otro post personal. En éste caso, para contarles de mi segundo intento con eso de hacer una quinta.

Sip, el segundo. Para los que no lo recuerden, hace dos veranos se me antojó hacer una micro-mini quinta en mi terreno. Un fiasco. Las verduras germinaron fenómeno rodeadas de yuyos, peeeeero, en uno de los veranos más secos de los últimos 30 años, y sin agua para regarlas, ni que decir tiene que se me murieron todas las plantitas (las pocas que brotaron).

La triste y melodramática historia está íntegra en éste post.

Bueno, pues dos años después decidí que era tiempo de hacer otro intento con la quinta. Pero ésta vez no me jode la sequía ni las hormigas. ¡Minga!!! Esta vez decidí traerme la quinta para casa.

Porque ésto no es de ahora. Siempre he querido tener una mini-huerta, y además me indigna (repito: MEEEE INDIGNA) el precio que tienen por éstos días las frutas y las verduras. Como bien supo decir la mamá de Mafalda al volver de la feria: “Sunescandalunabus”.

No es que piense ahorrar una fortuna. Amortizar los casi 500 dólares que llevo gastados en la super-quinta me va a llevar un tiempito, sospecho yo. Sip, unos 8000 pesos por ahora (y me faltan uno o dos detalles que van a costar como 2000 más, jejeje).

Pero lo bueno es la satisfaccion moral, de birlarles aunque sea 100 pesos a quien sea que fija el precio de los tomates y los morrones. ¡Ladrones!!!

Precios en la feria en 2011 (ahora es mucho peor)

Precios en la feria en 2011 (ahora es mucho peor)

Asi que esto no solo es una quinta. Es un experimento. Quiero ver qué tan ciertas son éstas teorías de la permacultura, de que se puede producir un montón de cosas en poco espacio. Y quiero saber cuánta plata se puede llegar a ahorrar y cuanto se demora en amortizar una quinta-deluxe como la que se me antojó hacer a mí, con cajones hechos por un carpintero de verdad, y otros lujos como guantes, semillas compradas, tierra comprada, regadera comprada. Una balanza de cocina para pesar las verduras (todavía no la compro, primero tengo que vencer el horrible sentido del ridículo).

En fin, que vaga y todo, me he tomado la famosa quinta de lo más en serio. Ustedes me entienden.

Mesa de cultivo (ajena) toda llena de plantas :)

Mesa de cultivo (ajena) toda llena de plantas :)

Desde el comienzo sabía que mi segunda quinta iba a ser una quinta en cajones (o mesas de cultivo, como le llaman la mayoría de las páginas).

Una micro-huerta urbana, típica de los diseños excelentes que hacen los “loquitos de la permacultura”. Santos, si vieran las páginas fantásticas que se toma la molestia de hacer ésta gente, para compartir consejos y conocimientos. Unos genios.

Hacen páginas yyyyy videos. Y además encontré manuales para descargar. Tooodo en internet.

Asi que sabía bien que yo quería una quinta de esas todas chuchi, que se basan en la idea de que se pueden cultivar muchas plantas en poco espacio si se distribuyen adecuadamente. La idea es no plantar todo el cajon de lo mismo, sino intercalar plantas y hasta flores.

El asunto es que a mitad de octubre me puse manos a la obra. De repente me vino como un arranque de energía de lo más inusual, y en menos de una semana había hablado con Larrañaga, conseguido los cajones, la tierra y las semillas… y estaba lista para arrancar.

¿Que quieren saber toooodos los detalles de semejante arranque de hiperactividad? Pero como no, ya mismo. Faltaba más :)

Quinta II: El experimento. O Una quinta para novatos, versión internet :)

Paso uno: Conseguir los cajones

El diseño de mis cajones es sacado directamente de las sugerencias de páginas en inglés. Miden 1.20 por 0.60 por 0.30 de altura. O cuatro pies por dos por uno de alto. Según todas las páginas, da suficiente espacio para que las plantas puedan crecer sin ahogarlas. Además, la profundidad es suficiente para plantar cosas como zanahorias, que requieren cierto espacio vertical para crecer.

Asi que me fuí al Aserradero Larrañaga en Villa Sara, donde Larrañaga y su familia hacen unas cosas maravillosas en madera. Le expliqué lo que quería seis cajones:

– tres rectangulares para el fondo, destinados a convertirse en “mesas de cultivo”, o “mis cajones pa’ verduras”, a secas.

Quinta, quinta, olé olé olé

Quinta, quinta, olé olé olé

– dos para el frente, para hacer un mini-jardín con mi madre

– y un cajon cuadrado (de 60 x 60x 60) para replantar el mimbre que me traje de Montevideo cuando me mudé para acá hace casi tres años.

El cajón para el mimbre y una de las jardineras

Y suficiente madera para poder apoyarlos y que no quedaran afirmados en el piso (por una cuestión de durabilidad de la madera, más que nada):

20131020_016 []

Pica el zapato de Inés en el costadito :)

El resultado: como puede verse en las fotos, tres días después tenía mis cajones listos y descargados en casa. Unas bellezas de cajones, fuertes y preciosos. Y todo lo que me restaba hacer era averiguar cómo cornos protegerlos de la humedad.

Paso dos: Proteger los cajones-cantero

Imprescindible si quiero que me duren (con lo que voy a tardar en amortizarlos, tienen que durar varios años).

Las opciones eran dos: ponerles un nylon abajo para aislar la madera de la tierra, o tratar la madera con aceite de lino, que es comestible. Bueno, el que se compra en las barracas y ferreterías no sirve para comer pero no es tóxico ni venenoso de ninguna manera, y se puede usar perfectamente para proteger madera de mesas de cultivo.

Decidí usar aceite de lino, porque ya lo he usado antes para proteger madera, y siempre he tenido buenos resultados. Ya les contaré si es realmente efectivo o si el año que viene me paso al nylon + aceite.

Lo que hice, pues, fue comprarme cuatro litros de aceite de lino en la barraca de Cardozo, y empezar a curar con eso los cajones.

Aceite de lino, trapito para aplicarlo, y malla

Aceite de lino, trapito para aplicarlo, y malla para los gatos

Curar quiere decir, en lenguaje vaga, aplicar un montón de aceite volcando la botella y frotando enérgicamente (o algo así) hasta que la madera absorba. Y créanme que absorbe. Esos seis cajones absorbieron como tres litros de aceite de lino ellos solitos.

Acá abajo les dejo una foto más de cerca para que vean cómo está hecho el cajón por dentro, y cómo se ve la madera toda brillante por el aceite.

20131020_006 []

Paso tres: Llenarlos de tierra

No es moco de pavo conseguir suficiente tierra negra y buena para rellenar toooooodo ese espacio. Cada cajón tiene como medio metro cúbico.

Pero tuve suerte. Uno de mis compañeros de trabajo se dedica en las tardes a vender de todo con un camioncito que tiene. Leña, arena, pedregullo, ¡y tierra preparada!

Excelente, hicimos negocio ahí nomás, cuando me dijo que vendía una tierra buenaza. Y una tierra buenaza mismo fue lo que me trajo. Negra, sueltita, abonada con bastante bosta de caballo. Una maravilla.

El siguiente paso era entrarla. Socoooorro. Pero de nuevo, si es que hay un dios de los agricultores novatos en algún lado, se ve que andaba de gira por éstos lares. Porque los vecinos de al lado (dos mellizos de catorce años) se ofrecieron a ayudarme. Trajeron carretilla, pala y un montón de energía, y en menos de una hora teníamos todo arreglado. Les dí una linda y generosa propina, les aseguro. Se lo merecían.

Y nos divertimos un montón en el proceso…

Mellizo – ¿Y para qué son las bolsas esas de comida de gatos?

Yo – Para rellenarlas de tierra y plantar zapallitos. Ocupan mucho lugar, por eso no los quiero plantar en los cajones…

Mellizo – Juajuajua, zapallitos en bolsa… usté tiene cada idea (el melli se crió entre el campo y la ciudad, y ha visto plantas de zapallito y todo, aunque usted no lo crea)

Yo – ¡Ya vas a ver! ¡Ya vas a ver!, cuando nazcan mis zapallitos te voy a llamar a mostrarte cómo si funciona mi idea.

Melli – Juajuajua, mire que usté es graciosa, vecina.

Eso fue hace dos semanas.

Y entonces ayer, lo llamé y lo invité a pasar hasta el fondo, para ver ESTO:

Zapalleras de tronco, en bolsas :)

Zapalleras de tronco, en bolsas :)

En el próximo post les cuento más detalles de cómo seguí armando la super-quinta 2.0.

——————

Post Data: Acá les dejo un video de media hora que explica la permacultura y algunas de sus ideas. Da unas lindas ideas de cómo organizar un huerto urbano.

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11 comentarios el “Quinta 2.0 (Parte 1): La revancha

  1. Fede
    2 noviembre, 2013

    Pah que ganas de copiarte! Dos consultas:

    1) De qué tipo de madera son los cajones?
    2) Encontraste alguna guía online para saber las fechas de plantación en Uruguay?

    Gracias por compartir todos los detalles!

    • Inés I.
      2 noviembre, 2013

      Hay modos más baratos de improvisar mesas-cajones de cultivo, incluso plantar en esas botellas de agua salus de 6 litros que cada vez abundan más en Montevideo. Dame unos días que busco los videos que me acuerdo, y armo un post con link útiles para quinteros novatos :)
      Las preguntas:
      1) Te averigüo el lunes con Larrañaga, pero me parece que es eucalíptus.
      2) Hay un manual de la Facultad de Agronomía que se puede descargar. Éste es el link.
      Buenísimo, con explicaciones de qué plantar, cuándo y cómo. Si hacer almácigo o plantar directo, etc, etc.
      Hasta te enseña las variedades de verduras que funcionan bien en Uruguay en cada época del año. ¿Sabías que hay varios tipos de cada cosa? Yo no tenía ni idea.
      Los mantendré informados.

    • Fede
      2 noviembre, 2013

      Gracias Inés! Voy a investigar ese link. Otra opción que he visto que se usa son los cajones de reparto de leche de plástico, también las tarrinas tipo tanque para los frutales (me gustaría un limonero), en mercadolibre venden. Mantenenos al tanto de los avances :)

    • Inés I.
      2 noviembre, 2013

      Siii, se puede usar de todo. Cosas más “permanentes” y cosas medio improvisadas, como esas bolsas de comida para gatos (que yo tengo en abundancia) y que decidí usar para plantar.
      Otra manera de plantar en balcones y espacios reducidísimos es usando “sacos de cultivo” (o como se llamen). En esencia, sacos de plastillera llenos de tierra y colgados, donde se colocan plantas. Tipo las bolsas esas que te venden en el supermercado. En especial he visto frutillas y lechugas, pero se pueden plantar otras cosas: http://ecocosas.com/agroecologia/fresas-con-una-bolsa/
      Y mi favorito (por lo práctico y fácil de hacer). Un genio

  2. Fabio
    2 noviembre, 2013

    Me encantan tu forma de escribir los post, jaja, mucha suerte, te irá super bien, un salute.

    • Inés I.
      2 noviembre, 2013

      ¡Hola, gracias!
      Van naciendo lindazo las cosas, ya les escribo la segunda parte con fotos de micro-lechugas y porotos chauchas de cuatro centímetros de alto :)

  3. Pingback: Quinta 2.0 (Parte 2): Los primeros pasos | Casa Enlatada

  4. Laura
    3 noviembre, 2013

    Hola, lo que te voy a decir no tiene nada que ver con la quinta, y espero no te lo tomes a mal. Se que te gustan mucho los gatos y me sorprendió mucho ver esas bolsas de whiskas. Son malísimas para ellos, traen montones de problemas urinarios sobre todo a los gatos machos castrados. Con lo que sale las whiskas se consigue comida de mucho mejor calidad. Nada, eso nomás, no soy veterinaria pero si fanática de los gatos y te quería avisar. Suerte con la quinta!

    • Inés I.
      3 noviembre, 2013

      Si, yo he oido de eso. Los veterinarios están divididos, unos dicen que la marca mejoró el producto para que no pasara eso, y otros dicen que es lo mismo.
      Mi problema es conseguir bolsas de 10 kilos de Equilibrio, la comida que les daba antes. Acá en Treinta y Tres hay que encargarla y te la traen cuando se le antoja mandarla al distribuidor de Montevideo. Asi que abandoné la veterinaria y me pasé al Pet Shop.
      Ya hablamos con la gente del Pet Shop donde compro ahora la comida, y van a ver si me pueden conseguir de la comida de dieta que comía el Morocho, el otro gato que yo tenía y que murió ya viejo hace un par de años. Él vivia a dieta con esa comida especial marca Equilibrio, que no es tanto más cara pero es mucho mejor que las otras. Me decían que de repente me pueden conseguir. Ojalá, porque esa comida no engorda (comen menos porque no tiene aditivos) y además tiene menos grasa.
      Muchas gracias por preocuparte en mandarme la información. Saludos

  5. Pingback: Quinta 2.0 (Parte 3): La guerra | Casa Enlatada

  6. flavio.Quintana
    20 mayo, 2015

    Gracias por todas vuestras ideas y links…..quiero mi quinta en casa….me encanta.Flavio

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Esta entrada fue publicada el 2 noviembre, 2013 por en Huerta y jardines, PERSONAL.

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