Casa Enlatada

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Quinta 2.0 (Parte 3): La guerra

Ah, hola, hola. Acá sigo con la tercera parte de mi historia sobre la quinta.

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En éste caso, corresponde contarles los primeros días de la quinta ya plantada, y la guerra que le siguió (cruenta, no me hagan acordar que me da un ataque de grrrrs y ufffs).

Como ya les conté en el primer post (acá está el link para los que no lo leyeron), conseguí los cajones y los protegí con aceite de lino. Después los llené de una tierra buenaza, conseguí las semillas y ciertas instrucciones (en internet, obvio) sobre cómo y cuándo plantar… (eso lo cuento en el post dos) y finalmente, una tarde cuando volví del trabajo, mi madre y yo nos dedicamos a plantar.

En realidad, ella me cebaba mate y yo plantaba, con una técnica inmaculada de “hacer zurquito con el dedo-poner semillas-enterrar con la punta de los dedos”.

He de confesar que no tuve tiempo de hacer un diseño super-elaborado de dónde poner las distintas plantas. Literalmente, se me estaban pasando los días después de la luna llena, y HABÍA QUE PLANTAR. Por una cuestión de que las verduras se plantan entre dos y cinco días después que empieza menguante, si una quiere que las plantas crezcan bien pero no se florezcan todas.

Por eso mismo es que la quinta va viento en popa pero el jardín todavía está en veremos. Había que esperar a la luna nueva para plantar las flores. Fue ayer, asi que ahora si podemos plantar flores (la sabiduría popular dice que si las plantás en menguante se van en vicio pero no dan flores, por eso hay que esperar a creciente).

Los 2 mts cuadrados de quinta en todo su esplendor

Los 2 mts cuadrados de quinta en todo su esplendor

Paso Seis: Plante (¡al fín!)

Volvamos a la plantación, entonces. Al principio estaba intentando seguir un plan, no se crean.

Las verduras están plantadas en filas, intercalando una fila de un tipo de verduras (acelga, por ejemplo) con una fila de la otra (zanahorias). Esa es la idea en permacultura, llenar los espacios con plantas que se complementan entre sí porque toman diferentes nutrientes de la tierra y porque tienen diferentes tamaños y necesidades de espacio (unas se entierran, como las zanahorias, y otras son pura hoja, como las acelgas).

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Mi problema en concreto fue dejar todo para último momento, como ya confesé en uno de los post pasados. Decidí arrancar con la quinta y arreglé todo en una semana, pero descubrí que ya estaba tarde, tardíiiiiiisimo en esto de las plantaciones de primavera.

Dos meses tarde. Y la famosa luna llena ya había sido para cuando me trajeron la tierra. Y tenía tanto como UN DÍA para resolver qué plantar y dónde. ¿Qué hace una quintera novata en esas circunstancias?

Improvisar, obvio :)

Se arma un mate pa’ amenizar la tarde. Se lleva la palita, las bolsas de semillas, una tijera y varias otras cosas, y deja todo en la mesa del parrillero que hay en el fondo. Después convence a la mamma que necesita un Sancho Panza con mano pa’ las plantas para que la futura quinta sea un éxito. Mi madre es un excelente escudero, porque en seguida se ofrece para cebarme mate, y además me da charla entretenida. Pasamos un rato espectacular allá en el fondo.

Asi que nos instalamos en el fondo, termo y mate en la mano, y lo primero que hice fue transplantar las cinco plantitas de tomate que había comprado unos días antes a una vecina de mi zona de reparto.

Y después planté todas las verduras: Maíz y porotos en el cajón del fondo, y acelgas y zanahorias (creo). Y sé que por algún lado hay espinacas, puerros (un misterio si van a nacer, precisan almácigo, y estan fuera de época además), y rabanitos, montones de rabanitos. Y varios otros etcéteras. Si todo nace y crece, voy a tener un mini-mercado en dos metros cuadrados, jejeje.

Además decidí usar bolsas de alimento para gatos (puestas dobles) para improvisar unas bolsas de cultivo para poner zapallitos y repollitos de bruselas, que resulta que son un cultivo de invierno, no de ésta época. Pero como la ansiedad no me deja en paz los planté igual a ver si nacen. De hecho, estan germinando, y los zapallitos también vienen creciendo buenazo.

Y tá. En teoría, todo lo que tenía que hacer era regar la quinta todos los días y sentarme a esperar que las semillas germinen.

Error.

Paso Siete: Proteja la quinta contra sus mascotas

Ahhh, recordarán los que leyeron el post pasado que les dije que tengo ocho gatos. Si, leyó bien: ocho.

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Dos “viejas” como les decimos por éstos lares (tienen cuatro años), que vinieron conmigo desde Montevideo.

Cinco “colados” que se mudaron por cuenta propia el verano pasado: los trajeron los vecinos y ellos establecieron residencia en mi casa (¡será de dios!), yyyy ahora tenemos un octavo “adoptante”: el Tito.

Un gato amarillo de lo más parsimonioso que era de una parienta mía (como descubrimos después). Lo tuvo que traer para Treinta y Tres, se lo dejó a una amiga de ella que vive acá a la vuelta… yyyy el muy rostrudo decidió que esta casa llena de gatos y buena comida era ideal para vivir. Y adivinen qué: SE MUDÓ.

Mi madre estaba decidida a no aceptarlo, hasta que Anita vino de visita a Treinta y Tres y confirmó lo que yo ya sospechaba, que el susodicho colado era SU GATO y que se llama Tito.

Ni modo, mi madre se rindió sin protesta ninguna. El Tito estaba oficialmente mudado. No se puede tratar mal a un gato de la familia.

Manual para atrapar gatos: traiga una caja, y espere

Manual para atrapar gatos: traiga una caja… y espere.

Asi que ahora son ocho los angelitos. Ocho gatos que comen, hacen un montón de mimos, nos brindan espectáculos gratuitos tipo “correteo la bolsita de nylon arrollada que te robé” hasta “hago equilibrio arriba de tu biblioteca pero no te tiro nada de nada”, y “mirá como soy un cazador feroz (de arañas patas largas, pero bue’, es lo que hay)”. Y duermen donde se les antoja a ellos, incluidas las dos camas, varios almohadones y la parte de arriba de los roperos.

Ocho gatos que a pesar de tener un hermoso baño químico (piedritas sanitarias para gatos) siguen siendo gatos. Puro instinto.

Y cinco cajones llenos de tierra flojita y limpia significan, en lenguaje gatuno: “¡Baños nuevos!!”

Arghhhhh…

¿Qué? No es para jugar... ufa.

¿Qué? No es para yo jugar… ufa.

Las fotos de arriba las saqué de internet, pero son de lo más ilustrativas de la clase de cosas que les gusta hacer a los gatos. Por eso mismo me encantan :)

Peeeeeeeeero, no habían pasado ni dos horas de plantada la quinta cuando ya había corrido a por lo menos tres de mis mascotas de arriba de la quinta. También atacan las jardineras del frente, pero esas me preocupan menos porque no van a contener alimentos, asi que ahí los correteo menos.

Pero la quinta es otra cosa. ¡Mi quinta! ¡Escarbarme la quinta!!! ¡Qué osadía!

Solución: malla negra de plástico. Adquirida para servir de soporte a los porotos y tomates, pero de momento los porotos pueden esperar.

Se la necesita para protección anti-gatos:

No está chueca, está aplastada por mascotas. ¡Pero resiste!

No está chueca, está aplastada por mascotas. ¡Pero resiste!

No me van a dar un premio a la prolijidad, pero se puede decir que en lineas generales, la malla ha cumplido su función.

Como puede verse en la foto de arriba (y en esa otra de ahí abajo), lo que hice fue poner la malla por arriba de los cajones-cantero y doblarla del modo más desprolijo, para después prenderla con un palito de ropa.

24 de octubre: El jazmín y los cajones con sus mallas

24 de octubre: El jazmín y los cajones con sus mallas

En primera instancia, sirvió para que los gatos dejaran de escarbar. Pero la batalla estaba lejos de concluir.

Las tropas enemigas descubrieron rapidamente (¡chicos listos!) que se podían escurrir por abajo de la malla, metiendo la cabeza y saltando sin vergüenza ninguna para adentro del cajón. Por hacer daño nomás. Aunque sospecho que para ellos esos cajones nuevos eran un parque de diversiones en miniatura, lleno de cosas nuevas que se pueden explorar.

Asi que Inesita procedió al plan B: agregar palos de escoba para mantener la malla quieta.

Y después el plan C (el B resultó ser menos infalible de lo que yo había pensado, después de todo). Decía, el tercer paso fue poner manguera vieja doblada en forma de V, enterrada, para mantener la malla en su lugar.

Y después el plan D: agregar más palos para mantener la malla alta y que no se echaran arriba a dormir la siesta.

SI, LEYERON BIEN.

SE ECHABAN A DORMIR LA SIESTA AL SOLCITO ARRIBA DE MI QUINTA RECIÉN PLANTADA, LOS MUY MALDITOS.

Tres soldados-tomatera caidos (aplastados) en batalla. QEPD

Tres soldados-tomatera caidos (aplastados) en batalla. QEPD

Los corrí con una combinación de grito pelado y “vasazo de agua”. No es “baldazo de agua” porque usé un vaso. Habría hecho pedazos la pobre quinta si le tiro un balde de agua, aunque ganas no me faltaron.

Dió resultado. Después de un par de días decidieron que era mejor para su salud mantenerse lejos de la quinta si yo andaba en la vuelta.

En la foto de arriba se ve la estrategia completa de la defensa: malla + palos de escoba + manguera vieja + otros palitos.

El soldado sobreviviente, escondido atrás de sus plasti-barricadas

El soldado sobreviviente, escondido atrás de sus plasti-barricadas

La batalla aún no está oficialmente terminada, pero creo que hemos llegado a un armisticio: ellos dejan en paz mi quinta y yo hago como que no veo que escarban las jardineras del frente a morir.

Mi madre se muere del asco, pero a mi no me complica. Puedo dar vuelta tierra, enterrar las heces bien enterradas, y plantar flores. Y eso mismo pienso hacer. Y ahí si tendré que ver como los mantengo alejados de las jardineras. Pero para esas fechas, espero que las cosas en el fondo estén lo suficientemente crecidas como para que no les resulte atractivo escarbar.

Tropas frescas, recién llegadas de la feria.

Tropas frescas, recién llegadas de la feria.

El saldo final:

– De la avanzada de soldados-tomatera transplantados en día de la gran plantación, sobrevivió uno (cuarto aplastados).

– La segunda remesa de soldados-tomate llegó de la feria el siguiente domingo, y todavía viven y luchan plantados en su botella de plástico. Ya los transplantaré y les contaré cómo les está yendo.

– El resto de las semillas me tuvo en ascuas unos días, pero ahora están meta germinar y crecer.

Esta historia continuará…

No se pierda en próximo capítulo de esta novela-por-etapas (incluye fotos de las super-plantitas :)

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Un comentario el “Quinta 2.0 (Parte 3): La guerra

  1. Pingback: Quinta 2.0 (Parte 4) – ¡Jejeje! | Casa Enlatada

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Esta entrada fue publicada el 3 noviembre, 2013 por en Huerta y jardines, Permacultura, PERSONAL.

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